viernes, 19 de junio de 2015

Uniendo esfuerzos para la conservación de la naturaleza

EL Museo de Ciencias Naturales "Augusto G. Schulz" Y COA Guaicurú - Resistencia JUNTOS EN LA DEFENSA DE LA BIODIVERSIDAD.
A las 18.00 hs. del día de hoy, la directora de museo María Angélica Ferrari en representación de éste, y miembros fundadores del COA GUAICURÚ, celebraron un Acta de Compromiso en el que las partes se comprometen a colaborar mutuamente en actividades que fomenten el desarrollo científico sobre aves y hábitats como así también, en aquellas destinadas a la transferencia de estos temas a la comunidad, brindando un nuevo espacio para intercambiar conocimientos en el interior de este hermoso museo de ciencias naturales, patrimonio de todos los que habitamos nuestro país, a partir de ahora, casa que reunirá a los miembros del Coa Guaicurú Resistencia. El Museo es una pieza clave y un emblema en la construcción de una conciencia colectiva en el cuidado de nuestro ambiente, ya que recibe a personas de todas las edades, tanto de nuestra ciudad como de otras partes y cuenta con recursos únicos dignos de ser visitados.




Nuestra visita al Parque Provincial Pampa del Indio (Chaco)

El fin de semana pasado realizamos una salida a campo en el Parque Provincial Pampa del Indio -Chaco-, que, como es habitual, nos regaló un verdadero espectáculo de la naturaleza.
Te adelantamos algunos de nuestros registros y te recordamos que también podés sumarte a nuestras salidas.





martes, 9 de junio de 2015

Nuestra salida del Domingo pasado

Este fin de semana nos lo pasamos pajareando en el Parque Nacional Chaco. El recargo de energía, respirar aire puro y disfrutar de la naturaleza salvaje, nos permiten enfrentar el lunes con buena onda.
En el transcurso de la semana iremos subiendo nuevos registros de aves. Y recordá, cualquier aficionado de la naturaleza puede sumarse a nuestras salidas y reuniones. Te esperamos!




viernes, 5 de junio de 2015

DÍA DEL AMBIENTE

                                                                Por Clara Riveros Sosa

El 5 de junio de este 2015 se cumplen 43 años de la apertura de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Ambiente Humano que se desarrolló en Estocolmo, Suecia. A finales de ese mismo año, 1972, las Naciones Unidas consagró esa  fecha de inicio como Día Mundial del Medio Ambiente, con el objetivo de crear, a nivel planetario, una conciencia sobre la absoluta necesidad de cuidar, restaurar y mejorar el ambiente, cuyo deterioro se advertía día tras día en veloz avance, entendiendo como ambiente ese espacio en el que se desarrolla y sostiene la vida; la humana y la de otras especies, 30 millones de ellas quizás. Esa trama que nos incluye comprende desde microorganismos, hongos, musgos, algas, hierbas, hormigas hasta quebrachos y gigantescas ballenas azules. Todo ese “nosotros”, más el agua, la tierra y el aire – que a su vez contienen los mismos elementos presentes en los organismos vivos- interactuamos de manera incesante y somos interdependientes.
La reunión de Estocolmo constituyó un umbral, el primer llamado de atención importante y el comienzo de una gran campaña que ha crecido muchísimo y se ha instalado en casi todas las mentes, pero no con la fuerza necesaria para obtener logros efectivos y progresos que superen la veloz degradación  que se le infiere a la Tierra. 
Estamos, entonces, ante una fecha que induce a reflexionar más hondamente acerca de lo condicionada que está la supervivencia de todos, la posibilidad de un futuro, por nuestras conductas, colectivas e individuales. Si algo debe celebrarse ese día y todos los días, es el milagro, la maravilla de la Vida* y la renovación de nuestro profundo y total compromiso de respetarla y preservarla. Pero nos convoca a ir mucho más allá, a avanzar en la acción. Los científicos son ahora quienes nos urgen. Ya no temen que el énfasis que usan para alertarnos empañe su tradicional rigor académico. Dueños, actualmente, de un arsenal refinadísimo de métodos, instrumentos, satélites, computadoras y redes de información, los registros que obtienen sobre el estado del mundo y sus perspectivas para el mañana, los avalan para abandonar la cautela y reclamar a viva voz medidas urgentes, inaplazables, en foros y publicaciones internacionales y en todos los medios de comunicación. Ellos ya no se limitan a pronosticar, hoy pueden palpar, minuto a minuto, cómo estamos convirtiendo nuestro ambiente en un lugar dañado y hostil. Hoy, la gente de ciencia comprueba y confirma hechos que, hasta hace poco nomás, eran descartados como presagios agoreros de ecologistas un tanto chiflados; personas que ahora son vistas en su real dimensión de individuos sensibles y lúcidos.
El mensaje es claro: los tiempos se acortan y los deberes se acumulan. Tenemos que cuidar la limpieza y las funciones propias del agua, del aire y del suelo. Utilizar de modo creciente y apropiado  energías renovables y no contaminantes; y emplear a las de origen fósil con la más extrema moderación y eficacia. Salvar la biodiversidad que nos sostiene y enriquece. Detener la deforestación y reforestar apropiadamente y en coherencia con el ecosistema. Practicar una economía realista en el manejo de los bienes naturales, reutilizarlos y reciclarlos, e imprescindible: eliminar en lo posible  el consumo banal. En materia de residuos, en vez de seguir llevando a cabo medidas paliativas, siempre desbordadas por insuficientes, imprimirles a la industria y a la educación un giro que disminuya en su raíz la producción de basura. Buscar un mínimo nivel de riesgo en productos, tecnologías y procesos, y rechazar – por razonable precaución- cuanto suponga una posible amenaza. Defender celosamente la paz, el reconocimiento de los derechos humanos y la distribución equitativa de los recursos. Asumir nuestra responsabilidad como ciudadanos, del mundo, de un país, de un pueblito, o del sitio más recóndito. Respetar, más que simplemente tolerar a los otros y formar redes solidarias. Promover y apoyar la educación, la investigación y la difusión de conocimientos, nuevos y tradicionales y las expresiones del arte y del espíritu.
Nada produce tanto bienestar físico y espiritual como el disfrute de la prodigiosa hermosura de la naturaleza y la frecuentación  de relaciones humanas buenas y verdaderas.
Si somos capaces de imaginar, en un mundo en decadencia, una improbable supervivencia individual, o limitada a unos pocos encerrados dentro de una estrecha cápsula protectora, cabe preguntarse si es ése nuestro destino ideal, al que llegaremos con tal de no privarnos de seguir quemando combustibles fósiles y de respirar sus emanaciones, de contaminarlo todo con tóxicos poderosos y casi eternos; y por dejar que ríos, acuíferos, flora, fauna y prójimo desaparezcan ante nuestra codicia e indiferencia. Un cuadro  muy distinto a este lánguido placer de acostarse en el pasto, a la sombra del sauzal ribereño, dejándose adormecer por el murmullo de un río limpio, con la sola interrupción de un repentino toc-toc que nos despabila, aunque lo perdonamos en el acto: es un pájaro carpintero...¡¡Ah, mirá!!¡Es un carpintero pajizo! Eh, nada menos. Chist, no lo ahuyentes.            
       


* La vida, según algunos científicos es un fenómeno tremendamente casual. 






miércoles, 3 de junio de 2015

Y una tarde ella volvió a donde pertenece…

La conociste hace un tiempo atrás cuando te contamos acerca de su estado y recuperación a cargo de excelentes profesionales de la ciudad de Resistencia y de miembros de nuestro COA.
Hoy queremos compartir con todos ustedes la feliz noticia de que, tras el largo proceso de recuperación -de más de un mes-, finalmente “Chuchu Cocuza Filomena Isabela”, la lechuza de campanario, volvió a donde pertenece: a la naturaleza.
Creemos que lo sentimos puede ser resumido en una frase mencionada por uno de los integrantes del COA momentos después de que nuestra amiga fuese dejada al resguardo de una caja nido en lo alto de un árbol y a la espera de que la noche asome: “no puedo imaginar ver volar a Chuchu con la luna casi llena”. Y es que todos nos encariñamos con ella en este tiempo y deseamos volver a verla libre allá afuera.
Sentimos gran satisfacción al ver que este deseo se ha hecho realidad, al mismo tiempo que agradecemos a todos aquellos que se preocuparon por su bienestar y particularmente a quienes que intervinieron en su recuperación.
Cuchu se reencontró con la libertad tan esperada... Las noches volverán a ver su silueta blanquecina y a ser testigos de su vuelo silencioso, en nuestras memorias quedará su recuerdo. ¡Buena vida amiga!






martes, 2 de junio de 2015

¡ESTAMOS CONTENTOS!

La Excelentísima Cámara de Diputados de la Provincia del Chaco felicitó la labor del "Club de Observadores de Aves Guaicurú Resistencia", expresando su satisfacción mediante la RES. 697/15.
Este reconocimiento es para nuestra institución y, sobretodo, para cada uno de los miembros que se suman día a día en este viaje de protección y conservación de nuestras áreas naturales a las que cuidamos y queremos tanto.